viernes, 20 de mayo de 2016

Cómoda en mi piel...


Los años no pasan en vano, dejan una estela de experiencias que nos van formando para bien o para mal, pero de lo que no hay duda, es que nos nutre y nos da esa inteligencia que se va haciendo inherente a nuestra manera de pensar.

Con una mirada ya intuimos situaciones, y adelantamos hechos como si pudiéramos ver el futuro, cuando solo volcamos lo que aprendimos  con cada piedra con la que tropezamos, o con cada amor que nos hizo vivir ilusiones nuevas pero que tuvieron un mismo final.

Los años han dejado en mi vida  heridas que ya cicatrizaron a punta de luchar contra el rencor, y un pasado al que a veces nos aferramos porque es lo único que conocemos, o porque tenemos miedo de aventurarnos hacia lo desconocido y encontrarnos con situaciones que pensamos no podremos afrontar.

Los años me ha dejado buenos y malos recuerdos que a veces evoco con una sonrisa y otras con lágrimas que no puedo contener. Me  han enseñado a sacar a la guerrera que no sabía que se escondía dentro de mí, aquella que en mis momentos de fragilidad lucha para que no vuelva a caer en la tristeza que suele rondar mis días esperando el momento de atacar.

He tenido decepciones que me han encogido el corazón, y que me han hecho sentir pequeña frente a la indolencia de aquellos a quienes no les importó el daño que me hacían, y que solo el tiempo ha podido sanar limando los callos para seguir adelante.

Pero hoy, después de  muchos inviernos y veranos a cuestas,  de historias cerradas, inconclusas y nuevas, siento que empiezo a vivir en paz, con ilusión, sin mentiras y con muchas ganas de explorar esa parte del mundo que aún no conozco.

Algunos piensan que tener cincuenta es sinónimo de vejez, y es que tendrían que estar en mi piel y sentir la emoción que me anima cada día, donde la edad es solo un detalle sin importancia. Lo que cuenta es la pasión que siento al escribir, y la alegría de saber que cada cicatriz que tengo en el alma y en la piel, son batallas ganadas que ahora marcan lo que soy, y hacia dónde voy.

Pilar

“Soñar es solo el principio”

lunes, 16 de mayo de 2016

...y entonces te recuerdo


Cuando cae la tarde y mis fuerzas se acaban, cuando la noche me abraza y me atrapa el silencio. Cuando ya no quedan más distracciones, más pendientes; más excusas para no pensar… entonces te recuerdo.

Y el hielo se derrite y el frío se acaba; y mis labios se curvan en una  sonrisa que termina en mueca. Fue un pequeño resplandor que iluminó mis ojos, llenando este momento con tu nombre, el que repito despacio antes de guardarlo dentro de mis pensamientos.

Siempre te esperé, aún sin conocer tu rostro y tus ojos; fuiste mi compañero en las noches largas y tristes, en aquellas tardes de invierno  cuando miraba por mi ventana y no tenía más compañía que mi esperanza de conocerte, de sonreírte, de abrazarte y decirte: Por fin llegaste, te he estado esperando desde hace mucho.

Cuando tengo mil cosas por hacer, cientos de problemas que a veces me descontrolan, entonces pienso en ti… y quiero contarte, desahogar mis frustraciones, mis penas; las alegrías que me sacan de la rutina, y entonces te busco y no estás. No encuentro tu sombra ni escucho tu risa porque nunca has pisado mi espacio ni he disfrutado de momentos a tu lado.

Y caigo de mi nube al darme cuenta que todo está en mi cabeza, en mi mente traviesa que no deja de ponerme trampas y de ofrecerme regalos para pintar la realidad, donde solo estoy yo y las fantasías que me emocionan, pero que son efímeras y sin sustento.

Y vuelvo a girar la ruleta para empezar el juego: el trabajo, las distracciones, los pendientes, las excusas para no pensar, pero llega la tarde y mis fuerzas se acaban,  y entonces te recuerdo.

Pilar

“Soñar es solo el principio”

lunes, 9 de mayo de 2016

A centímetros de tí...


Hay romances que parecen fluir y amenazan  ser la más bella historia de amor. Uno se alborota, se entusiasma; se ilusiona y concentra todos sus pensamientos en un nombre que murmuramos sin pensar. En unos labios que ensalivan nuestras bocas mientras soñamos con ese beso perfecto que nos haga suspirar; y sin querer vamos acomodando canciones a nuestras vivencias, componiendo poesía con cada encuentro, con cada palabra o con esa mirada que aún a la distancia toca nuestra piel y nuestro corazón.


Y se hace el milagro de los días cortos donde no existen las horas y no alcanza la noche para soñar sobre la almohada, cincelando esos momentos que ansiamos vivir y que se vuelve una necesidad para nuestra felicidad.


Pero algo se quiebra en el camino y te quedas en el aire sin saber qué  pasó, por qué ya no encuentras su mirada, por qué ya no escuchas su voz, por qué ya no sientes su presencia. Por qué si aún sigues ensalivándote con sus labios ya no encuentras su boca, ya no puedes tocar su piel; y te envuelve la melancolía de esas tardes de invierno cuando detrás de tu ventana ves la lluvia caer.


La magia se rompe y los días se hacen largos; y las noches más oscuras mientras te conviertes en poeta de los versos más tristes escritos con tus lágrimas, y solo te queda pensar que estuviste a un centímetro de tocar el cielo, de agarrar las estrellas y de escribir en el universo un amor que lleve su nombre y el tuyo.


No encuentras calma, no es fácil continuar sino tienes una respuesta, pero sabes que no morirás y que solo tienes dos caminos: o aprendes a vivir con el dolor de no haber realizado tu sueño de amor, o te encierras en la amargura de saber que estuviste a unos centímetros de él, y a punto de tocar para siempre su corazón.

Pilar

Soñar es solo el principio”

miércoles, 4 de mayo de 2016

Tal vez en otra vida...


Hay momentos que han marcado mi vida para siempre. Circunstancias, palabras, sonrisas, sarcasmos; y encuentros sorpresivos e inexplicables que hasta hoy no tienen lógica, y que solo lo puedo entender cuando abro mi corazón y siento esa magia que no se puede argumentar con palabras.

Mi vida está llena de historias locas y sucesos increíbles que parecen buscarme, y quienes me conocen disfrutan con mis anécdotas que parecen inventadas, pero son tan reales que hasta yo me sorprendo.

Hace trece años conocí a Zaira, una gitana que puso mi mundo de cabeza cuando  me leyó la mano, y me pintó un destino que hasta ese momento desconocía. “Tú escribes”, me dijo, cuando recién empezaba a escribir algunas historias; y me vaticinó todo lo que hasta ahora estoy viviendo. Lo bueno, lo malo. Las alegrías y las tristezas.

A veces miro mi mano y suelo preguntarme cómo es posible que tu futuro esté escrito entre líneas,  y cómo alguien puede saber tanto sobre sucesos que aún no has vivido.

 Hay muchas cosas que no hice bien, y tal vez en otra vida pueda enmendar errores que me han desviado del camino.

Tal vez en otra vida coincida con esta gitana que me hable de mi alma gemela; de ese hombre que espero con el corazón abierto, y termine esta historia de diferente manera. Porque puedo amar mi soledad y ser feliz escribiendo novelas en medio del silencio, pero mis historias no besan, no abrazan y no me dicen “te amo”.

Pilar

“Soñar es solo el principio”

jueves, 28 de abril de 2016

Amores imposibles


Hay días buenos y malos. Esperanzas que nacen y mueren. Ilusiones que brillan en la oscuridad o se apagan a la luz de la luna. Sentimientos que permanecen en el tiempo o los cubre la hiedra de la indiferencia.

Hay amores fuertes que resisten la distancia y se nutren con mensajes, fotos y palabras que acarician a lo lejos. Pero también hay amores que nunca tuvieron una oportunidad de vivir una historia y dejar su huella bajo las estrellas.

Amores destinados al olvido, vapuleados por  circunstancias y vientos en contra. Amores que pudieron brillar y no les quedó más remedio que resignarse, esconderse y aceptar que nunca tendrán un espacio para florecer y desplegar sus alas.

Amores que ofrecieron sus manos para acariciar; que ofrecieron sus labios para dejar los besos más dulces y apasionados. Dispuestos a entregar su corazón, y se quedaron con las ganas de tejer caricias entre las sombras de una habitación.

Dicen que la palabra “nunca” no se debe decir jamás, y que uno siempre debe tener esperanzas. Tal vez en todas las circunstancias de la vida, menos en el amor.

Pero somos tercos y nos gusta nadar en contra la corriente. Te cansas, respiras y vuelves a insistir. No te das por vencido y quieres conquistar el corazón de esa persona que ha tocado tu alma.

“Algún día se fijará en mí”, te repites, “Algún día sabrá que existo”, “Algún día me amará” pero ese día nunca llega. Miras al cielo y le pides un deseo a cada estrella que ves desde tu ventana, pero nadie responde a tu pedido de amor.

La tristeza te gana, el desaliento encoge tu corazón; y no tienes más remedio que abrazarte en el silencio repitiendo un nombre que te duele, y que será en el mejor secreto que guardas bajo tu almohada.

Hay amores imposibles, amores que nunca podrán ser, amores que se convierten en la más triste de las melodías, y en el más dulce sueño que quisiste alcanzar.

Pilar

“Soñar es solo el principio”

miércoles, 27 de abril de 2016

Cuando tú no estás...


Cuando tú no estás escucho canciones y me dejo llevar por la melancolía. Imagino tu cuerpo, tu calor, tu mirada y me acomodo bajo la sombra de tu regazo. Siento tus manos acariciando mis mejillas y tu voz acariciando mi alma. Creo sentir tus labios y me entrego a la dulce sensación de un beso, el que se hace perfecto porque está en mi mente y va más allá de lo imaginable.

Cuando tú no estás no dejo de pensar en nuestro encuentro, y cierro los ojos a la realidad para vivir intensamente mi fantasía. Te veo junto a mí, y corro para abrazarte con la esperanza de descubrir el color de tus ojos. Me envuelves en tus brazos y solo escucho mi corazón que late desenfrenado.

Cuando tú no estás me envuelvo en el bullicio y en el trajín de los días porque es más fácil vivir así, porque descubrí que es la única forma de disfrazar mi espera, mis días y las horas en medio de una soledad que me acompaña. Ella es mi cómplice y la amiga perfecta en medio de este limbo donde a veces soy un ente, un alma en pena o un corazón intentando sonreírle a la vida.

Cuando tú no estás te escucho en el silencio, siento tus pasos acercándose a mí. Te llamo, y al no escuchar respuesta me abrazo y me repito que algún día tú me abrazarás y por fin descansaré sobre tu pecho.

Cuando tú no estás sigo soñando, sigo viviendo, pero todo sería mejor si tú estuvieras a mi lado. Tomando mi mano, sonriéndome y diciéndome con palabras o en silencio que me amas.

Pilar

Soñar es solo el principio”

 

martes, 26 de abril de 2016

Un regalo de amor...


Hay historias dulces y traviesas que me atrapan por su simpleza y verdad; y que nacen en medio del invierno mientras tomo café.
Martina es uno de los personajes de esta novela que sueña vivir una historia de amor; igual a muchas que soñamos con encontrar a ese hombre especial que nos acompañe y nos ame por sobre todas las cosas.
Todos soñamos vivir un romance apasionado que te lleve en un espiral de emociones, que te sorprenda y te atrape por su fuerza e intensidad.
 “Un regalo de amor” es  el reflejo de  fantasías que afloran cuando leemos una novela romántica, y deseamos sentir la emoción de ese beso que la protagonista se da con el hombre que por algunas horas se convierte en el modelo que desearíamos encontrar.
Hay quienes creen que todo lo que ocurre dentro de una historia de amor es pura mentira, pues nunca han sentido la emoción de ese encuentro que te deja en el aire, sin palabras y a punto de asfixiarte porque no puedes respirar.
Pero la magia existe, y es verdad que se puede detener el tiempo mientras te miras en los ojos de alguien más, cuando no encuentras lógica para un sentimiento que nace de la nada y ocupa un lugar dentro de tu corazón.
Y Martina se deja sorprender por la vida cuando conoce a Miguel, y escribe intensamente cada página de su historia, recibiendo al final el mejor regalo de amor.
Pilar
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